Un modelo progresista y democrático

 

Economía Solidaria, Municipalidad de Rosario

A mayor participación ciudadana y compromiso democrático, mayor igualdad y solidaridad.

Más allá de los discursos, de la retórica, de las palabras, del “relato”, un gobierno progresista se manifiesta a través de acciones y decisiones políticas que tienen consistencia y coherencia entre sí. La ética política y la ética en la gestión pública son características esenciales de un modelo progresista. La ética no es un matiz o un ítem opcional, que pueda incluirse o no según las circunstancias, es una cuestión consustancial a nuestra concepción del gobierno y de la política.

Nunca hemos creído en el pragmatismo aplicado a la política, según el cual los resultados justifican todo, y cuya expresión más extrema es aquella de “roba pero hace”, tan conocida en la Argentina. Tampoco creemos, como dicen algunos, que la ética sea sólo un valor pequeño burgués, subordinado a la presunta trascendencia de las políticas que se aplican y los objetivos que se persiguen. La corrupción destruye la confianza  pública y corroe la credibilidad en las instituciones y en la democracia.

La calidad institucional, tampoco es un concepto abstracto o secundario en nuestra concepción de la política democrática. Una institucionalidad sólida, legitimada, respetada, reconocida y efectiva para garantizar el funcionamiento y el equilibrio entre los poderes del estado resulta ser un factor clave para asegurar los objetivos de más igualdad, más libertad, más solidaridad y más derechos para todos. Cuando las instituciones son débiles, frágiles o no cumplen con eficacia su rol, quienes más se perjudican son los sectores populares, los más humildes, los que no tienen otras herramientas para hacer valer sus derechos. En cambio quienes tienen acceso al poder político de turno o al poder económico siempre tienen formas de hacer valer sus intereses.

Maternidad Martin, Municipalidad de Rosario

La democracia es la única forma de asegurar los derechos y garantías de los ciudadanos.

La democracia, como sistema de gobierno y de convivencia social, es la única forma posible de asegurar los derechos y garantías de los ciudadanos, y articular los intereses y demandas de la sociedad. Sin embargo hay distintos modelos de democracia y no todos implican iguales formas de representación y de participación ciudadana.

La responsabilidad de un gobierno progresista es llevar los límites de la democracia y de la participación lo más lejos posible. Promover una democracia activa, convocante, movilizadora de la sociedad. La democracia es una forma de gobierno y de organización social pero es al mismo tiempo una oportunidad, una puerta abierta para los ciudadanos que, a través de su compromiso social y de su participación en procesos de construcción colectiva, pueden adquirir una cultura democrática de mayor intensidad.

Cuanto mayores sean los niveles de participación ciudadana y de compromiso democrático de una sociedad, mayores serán los avances en materia de igualdad y de solidaridad.
El carácter progresista de un gobierno también se manifiesta en las herramientas que utiliza y el modo en que aborda la inequidad social, la exclusión y la pobreza, promoviendo políticas universales y garantizando derechos a través de los instrumentos del Estado, sin intermediaciones ni discriminación de ningún tipo. En un gobierno progresista no hay espacio para el asistencialismo, las políticas clientelares, la promoción de punteros y sus estructuras de manipulación, la utilización política de beneficios que se otorgan con la mediación de referentes del gobierno.

Tríptico de la Infancia, Municipalidad de Rosario

Ética, calidad institucional, democracia participativa, garantía de derechos y planificación definen a un gobierno progresista

Otro de los rasgos de identidad de un modelo progresista es la planificación estratégica, participativa y concertada, para la formulación de políticas de Estado y la construcción de amplios consensos sociales que definan un proyecto colectivo con objetivos a mediano y largo plazo.

Ética, calidad institucional, democracia participativa, garantía de derechos y planificación estratégica de las políticas de Estado son marcas que definen la identidad del modelo de gobierno progresista que desarrollamos desde hace más de dos décadas en la ciudad de Rosario, y luego en la provincia de Santa Fe.

Esta experiencia real y concreta, que se diferencia drásticamente del modelo populista que promueve el oficialismo nacional, es nuestra carta de presentación para construir una alternativa verdaderamente progresista en la Argentina.

 

*Este artículo es un fragmento de mi intervención en el Campamento de la Juventud Socialista, durante el pasado mes de enero.

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