Después de más de medio siglo, llegó la hora de concretar una nueva Reforma de la Constitución de Santa Fe

Convencionales constituyentes, 1962

Convencionales constituyentes de 1962

El sábado 14 de abril de 1962, hace 51 años, se sancionaba en Santa Fe la actual Constitución Provincial. El país a travesaba una crisis que ponía en jaque a la democracia. A pesar de ello, los constituyentes santafecinos promovieron un texto de avanzada para la época en muchas materias.

En estos 51 años la sociedad y sus instituciones han atravesado múltiples transformaciones, al tiempo que nuestra carta magna ha permanecido inmutable. La Constitución de 1962, que aún regula la arquitectura institucional de la Provincia de Santa Fe, no da cuenta de la evolución del contexto social, político y cultural en el cual se aplica.

Desde el retorno a la democracia en 1983, la Nación y prácticamente la totalidad de las provincias argentinas, han reformado sus constituciones para adaptarlas al devenir de los tiempos. Sólo las provincias de Mendoza y Santa Fe conservan sus textos constitucionales sin modificación.

Una reforma de la Constitución tiene incidencia en la vida cotidiana de cada ciudadano, por lo que no debe ser considerada como una cuestión estrictamente institucional o política. Es por ello que una reforma no es sólo materia de legisladores, especialistas y constitucionalistas, sino que debe emerger de un profundo debate público que involucre a todos los actores de la sociedad civil.

La modernización de la Constitución de la Provincia de Santa Fe debe jerarquizar las instituciones y fortalecer la democracia, promoviendo una práctica política pluralista y participativa.

A través de los años la sociedad avanza y se transforma, y así también deben hacerlo las leyes que la regulan. Esta actualización no debe ser el producto de acuerdos políticos coyunturales, impulsados por la oportunidad y el corto plazo, sino que debe surgir de un consenso amplio y plural que alcance a toda la ciudadanía e instituciones.

Avanzar en la construcción de ese consenso es imprescindible para la sociedad santafecina, si aspiramos a vivir en una provincia más transparente, participativa y con mayor calidad democrática.

La miopía política, la cortedad de miras y las especulaciones electorales de algunos sectores del Partido Justicialista y la falta de convicción de algunos integrantes del Frente Progresista no deben ser un obstáculo insalvable. Quienes creemos en la importancia de este debate debemos insistir para instalarlo nuevamente en la agenda pública.  Mecanismos electorales, una o dos cámaras, la representación de las minorías, los organismos de control,  la elección de los jueces, la autonomía y el financiamiento de los municipios,  la duración de los mandatos, los límites a la reelección del gobernador, de los intendentes y presidentes de comuna y de los legisladores, entre otros temas justifican plenamente la necesidad de no bajar los brazos en el intento reformista en Santa Fe.

Santa Fe fue la primera provincia argentina en sancionar su carta magna, ha sido sede de las dos Convenciones Nacionales Constituyentes, y fue capaz de generar su última reforma en un complejo momento político-institucional del país. Sancionó además en 1921 la constitución provincial más avanzada de su época, que tuvo vigencia hasta 1935. Nuestro desafío actual es recurrir –una vez más- a ese espíritu de innovación para promover un nuevo avance en esta materia, que nos ubique nuevamente en sintonía con los principios constitucionales más avanzados.

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