Otra noción de Patria

“Quizá mi única noción de patria
sea esta urgencia de decir Nosotros
quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto”
Mario Benedetti

Otra noción de PatriaHoy evocamos la gesta de 1810, que marcó el inicio de la Argentina independiente. El 25 de mayo, como hecho histórico, fue el resultado del consenso entre miradas diversas. Las posiciones mas revolucionarias, como las de Moreno, Belgrano y Castelli, progresaron junto a las más moderadas, de Saavedra, Paso y Alberti; y entre ambas pudieron terminar con un modelo colonialista, conservador, inequitativo y excluyente.

Sin embargo, nada fue sencillo ni lineal en nuestra historia. Desde aquel entonces y a lo largo de los últimos dos siglos, Argentina fue surgiendo entre encuentros y desencuentros, a través de ciclos tumultuosos, incluyentes algunos, excluyentes otros. En los últimos treinta años hemos avanzado en el afianzamiento de una mayor conciencia democrática. Sin embargo, no logramos consolidar un proyecto nacional que tenga amplia inserción en los sectores populares, que esté al frente de las expectativas y demandas de los distintos sectores de la sociedad, que genere fundamentalmente consensos y acuerdos amplios, necesarios, indispensables para construir y consolidar un proyecto verdaderamente colectivo.

La falta de objetivos claros, de metas compartidas, genera incertidumbre acerca del futuro. Pero no podemos mirar la historia como espectadores, contentándonos con explicarnos los problemas y dificultades que nos aquejan. Pensar en resignarnos no es una posibilidad; es faltar al esfuerzo de quienes nos precedieron y, más importante aún, al porvenir de nuestros hijos.

Debemos confiar en la capacidad y sabiduría que tienen los pueblos para transformar la realidad y cambiar su destino. Para poder planificar ese futuro compartido, nuestros políticos y nuestra ciudadanía necesitan estar a la altura de las circunstancias. De aquellos que tienen mayores responsabilidades, se requiere una mirada de estadista para reconocer con franqueza, sin especulaciones, los problemas que afrontamos como sociedad. Negarlos sólo demora su solución. Un diagnóstico certero es el punto de partida ineludible para definir objetivos comunes y así construir un proyecto colectivo a largo plazo, a partir de verdaderas políticas de Estado. Parece sencillo, se resume en un párrafo. Sin embargo, ha sido nuestro mayor desafío en estos últimos doscientos años.

Necesitamos promover miradas más amplias, más tolerantes, más incluyentes. Es indispensable recuperar una noción de patria que nos ampare a todos, haciéndonos argentinos iguales, garantizando las posibilidades reales de progreso individual y colectivo. Sólo entonces, habremos honrado la gesta de mayo.

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