Rosario va al frente contra el narcotráfico*

La violencia y el narcotráfico son hoy parte de una realidad difícil y compleja que Rosario va a superar con decisión política, visión estratégica, planificación, concertación social, diálogo y una política de Estado. Lo haremos de la misma manera en que hemos resuelto y superado situaciones igualmente difíciles durante las últimas dos décadas.

Por alguna razón, que no es el caso analizar aquí, en Rosario suelen darse situaciones o acontecimientos de carácter social, económico, urbano o político con cierta anticipación al resto del país. Es como si nuestra ciudad fuera una especie de zona sensible, en la que cuando el país tiene fiebre, la temperatura sube primero y da el alerta.

Por esta razón, también nos ha tocado sufrir los efectos de muchos de estos problemas e intentar soluciones locales hasta que llegaron las acciones nacionales o provinciales.

Como ejemplos podemos mencionar los saqueos de 1989, el crecimiento de la pobreza a mediados de los 90, estigmatizada por el episodio del gato, o los altísimos niveles de desocupación de fines de los 90.

El extraordinario proceso de transformación y resurgimiento de Rosario en estas dos décadas de progreso se realizaron avanzando sobre estas realidades y superando aquellas situaciones, potenciando el impacto de las políticas nacionales o de las acciones de la provincia cuando éstas fueron favorables para la región y complementándolas con un conjunto de acciones e iniciativas que surgieron del diálogo y la concertación social, con herramientas como el Plan Estratégico, que ubicaron a la ciudad en un lugar de protagonismo a la hora de enfrentar sus problemas y proponer soluciones.

No debemos asustarnos ni bajar los brazos con fatalismo frente a una realidad que ha llegado a la Argentina para quedarse y que se evidencia en nuestra región con particular dramatismo como una muestra de lo que va a ocurrir, o ya está ocurriendo también en otras ciudades y regiones del país.

En marzo estuve en la ciudad de México participando de un Foro sobre Desarrollo Local. El jefe de Gobierno y algunos de sus ministros alardeaban sobre el nivel de seguridad del distrito federal en relación al resto del territorio mexicano asolado por la violencia y el accionar de los cárteles de la droga. Sin embargo, el vertiginoso crecimiento de la violencia en esta ciudad en los últimos meses pone en evidencia lo que todos suponían, que no hay islas seguras en un país violento si no hay una estrategia nacional exitosa para enfrentar el problema.

Por eso la tarea hoy es apoyar y acompañar desde la ciudad todas las acciones que se están llevando adelante desde el Ministerio de Seguridad de la provincia, desde la Justicia provincial y desde la Justicia Federal. Seguir reclamando una política nacional que actúe coordinadamente con las provincias en la construcción de un plan nacional contra el narcotráfico y la violencia.

Pero también construir una estrategia local, que no debe estar referida exclusivamente a acciones directas para prevenir la violencia, desalentar el consumo de drogas o combatir las economías delictivas. Hay que seguir confiando en el “modelo Rosario” que no es el modelo de un partido o de un intendente, es el modelo de gestión que asumió y privilegió esta ciudad desde la salida de la última dictadura militar, hace ya 30 años.

Esto quiere decir que hay que sostener y avanzar con la salud pública, las políticas sociales, el mejoramiento del hábitat, la vivienda social, el completamiento de las infraestructuras básicas, la urbanización e integración de los asentamientos irregulares, el presupuesto participativo, la cultura y el deporte para todos, la jerarquización de los espacios públicos, la cooperación público privada, el desarrollo turístico y el posicionamiento nacional e internacional de la ciudad, el Concejo Económico y Social, los servicios públicos renovados, el planeamiento urbano, la economía solidaria, las políticas de equidad de género y de integración de la diversidad sexual, entre otras que caracterizan a Rosario y sobre todo, conservar la calidad institucional, la transparencia en la gestión del municipio y del Concejo Municipal y la convivencia en la diversidad de la política.

¿Qué más es necesario hacer para enfrentar los nuevos desafíos que nos propone este escenario de violencia? Muchas acciones están en marcha, han sido propuestas de la intendenta, del Concejo, del gobierno provincial, de diversas organizaciones y referentes de la sociedad civil y otras habrá que diseñarlas e implementarlas recurriendo a la experiencia internacional y al asesoramiento de los especialistas pero, especialmente, construyéndolas a partir del diálogo y el trabajo conjunto entre el estado local, las instituciones y los vecinos.

De esta manera, igual que en tantos otros temas, marcaremos el camino de un abordaje exitoso, democrático y progresista en la lucha contra el flagelo de las drogas y la violencia.

Publicado originalmente el 21 de junio de 2013 en el Diario La Capital de Rosario

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