¿Puede la centro-izquierda garantizar la Gobernabilidad?

GobernabilidadEn los 30 años transcurridos desde la recuperación de la democracia en 1983, es frecuente escuchar al peronismo jactarse de ser el único partido que puede garantizar la gobernabilidad en nuestro país, basándose sobre todo en los procesos traumáticos vividos por los gobiernos de la UCR que no pudieron concluir sus mandatos, especialmente en la última experiencia que terminó en una enorme crisis institucional. Esta afirmación sobre la gobernabilidad también es aceptada por muchos formadores de opinión y ciudadanos independientes. Sin duda que tal idea tiene cierto fundamento histórico pero es incompleta y parcial: se omite considerar  que estamos conformándonos con un concepto de gobernabilidad de baja intensidad, expresamente limitada a cumplir con los plazos establecidos por la constitución (cuando no se tiene éxito en modificarla) y a garantizar un cierto orden social que permita el funcionamiento del Estado.

Pero la idea de una gobernabilidad que vaya más allá de lo formal, respetuosa de la Constitución, que promueva la calidad institucional y profundice la democracia y la participación ciudadana, alentado la inclusión social  implica asumir el desafío de lograr un equilibrio entre las demandas de la sociedad y la capacidad de respuesta del gobierno, en el marco del respeto a la división de poderes, al funcionamiento de los organismos de control, garantizando el federalismo y la plena vigencia de los derechos civiles, políticos y sociales.

En este sentido, en esta idea de la gobernabilidad democrática, son las fuerzas progresistas, la centro-izquierda, quienes mejor pueden garantizarla, quienes mejor pueden dar testimonio, en términos concretos y cualitativos de haberlo logrado allí donde son gobierno. En Argentina hay un ejemplo excelente:   la experiencia del Frente Progresista en Santa Fe, que gobierna la ciudad de Rosario con continuidad desde hace 24 años y está gobernando la provincia de Santa Fe desde hace seis. Del mismo modo, si miramos nuestra región, encontramos los casos de  Brasil, Uruguay y Chile, donde la centro-izquierda ha demostrado a lo largo de más de una década su capacidad de garantizar gobernabilidad impulsando transformaciones sociales. Es decir que tenemos referencias reales,  efectivas, contemporáneas, comprobables, de coaliciones de partidos de centro izquierda que se han sostenido y fortalecido a través de la experiencia de gestión de gobierno, atravesando distintos avatares políticos y exhibiendo resultados notables en el terreno de las políticas sociales, urbanas, educativas, de salud, de infraestructura.

¿Cuáles son las condiciones básicas de la gobernabilidad democrática? Una es la calidad institucional. Nosotros creemos  en el respeto y fortalecimiento de las instituciones, que se pueden renovar, acompañando los cambios sociales, pero que no deben ser deslegitimadas de manera arbitraria u oportunista. Y lo practicamos. Esas transformaciones deben darse siempre en el marco de la Constitución, a partir de profundos debates y de la construcción colectiva de consensos. Mientras tanto, a las instituciones debemos fortalecerlas, porque son la única garantía que tienen los ciudadanos para hacer valer sus derechos, fundamentalmente los sectores más débiles y más desprotegidos.

Un segundo aspecto de la gobernabilidad democrática tiene que ver con las políticas de Estado de mediano y largo plazo, que se construyen -desde nuestra concepción- con la participación de todos los actores y que deben mostrar objetivamente resultados concretos. Profundizar la gobernabilidad democrática es también abrir nuevos espacios a la participación, empoderar al ciudadano, dotarlo de mayores capacidades para incidir en la realidad de su comunidad, de su país. En nuestra experiencia, espacios como el Presupuesto Participativo a nivel local, el Consejo de Seguridad en la provincia o las Asambleas Ciudadanas para discutir el Plan estratégico provincial, son herramientas que ayudan a construir gobernabilidad.

El abordaje de la cuestión social es una componente clave de la gobernabilidad democrática. El populismo lo hace a través del asistencialismo, del clientelismo, sin revertir los problemas estructurales de la pobreza y la desigualdad. Nosotros planteamos un abordaje desde las políticas universales y esencialmente desde una reforma tributaria profunda, que permita realmente cambiar el corazón de la exclusión social y la desigualdad.

Finalmente, la ética, la transparencia a la hora de ejercer la función pública, que para muchos es una cuestión menor, es para la centro-izquierda un aspecto inherente a nuestra tradición y un componente fundamental de la gobernabilidad democrática. Cuando existe transparencia en la gestión pública, esto se traslada al conjunto de la sociedad. Por eso, sostener un conjunto de valores históricos que identifican a las fuerzas políticas que representamos, como la solidaridad, la igualdad, la libertad, la democracia, es fundamental; pero no sólo en el discurso: estos valores deben inspiran nuestro accionar, nuestras prácticas y definiciones políticas. Más de 20 años de gobierno en Rosario y Santa Fe sin casos de corrupción expresan en los hechos lo que se sostiene en las palabras.

El progresismo, la centro-izquierda, está comprometido con el proyecto de construir una gobernabilidad de alta intensidad, una gobernabilidad democrática que promueva el progreso de la sociedad en términos de igualdad, de justicia social y de más democracia. El gran desafío es convencer a  la mayoría de los argentinos de que ese es el camino posible, que es absolutamente viable y necesario para construir una Argentina distinta.  Ya es hora.

2 pensamientos sobre “¿Puede la centro-izquierda garantizar la Gobernabilidad?

  1. Miguel, como siempre totalmente de acuerdo con tus pensamientos. El progresismo puede dar mucho, la tarea es demostrar al pais que no se deben conformar con poco.

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