El juego electoral y los proyectos políticos

“En la democracia, políticos somos todos”

Fernando Savater.

UrnaEn las últimas semanas, los argentinos ejercimos un derecho fundante de la ciudadanía democrática: el derecho a votar. Acudimos a las urnas para construir nuestro proyecto social juntos, eligiendo democráticamente a quienes tendrán la responsabilidad de desarrollarlo.

En esta circunstancia, elegimos los candidatos de cada espacio político. Fuimos protagonistas de la democracia interna de cada Partido o Frente, participando en la definición de los representantes, responsables de llevar a cada instancia del gobierno los valores, proyectos e ideas que ese espacio político representa.

Las elecciones fortalecen la democracia. No son la única, tal vez tampoco la principal herramienta. Pero son una instancia necesaria y válida para impulsar proyectos, alternativas, debates.

Las elecciones también fortalecen a los partidos políticos. Y eso es positivo para el país, y para la democracia. Yo creo en los partidos políticos, en su fortalecimiento a partir de la militancia y el compromiso con la realidad, y en su capacidad de construir espacios para la participación colectiva. No es bueno que los partidos se disgreguen y vayan perdiendo espacios, porque en esos escenarios surgen alternativas mediáticas de la llamada antipolítica, de aquellos que vienen a proponernos soluciones mágicas, sin programa y sin partido, a partir de una cara conocida.

Frente a los representantes del modelo neoliberal  aún hoy presente en las principales estructuras de nuestro sistema económico, y los representantes de una cultura política agotada y cómplice, el Partido Socialista propone desde hace más de veinte años una construcción que aglutina a las fuerzas más avanzadas y dinámicas de la política argentina. El Frente Progresista es una construcción abierta, plural, no se define por ser “anti-nada”, sino por la propuesta de una manera distinta de gestionar y transformar lo público. Tiene una propuesta democrática que no cierra sus puertas y suma a otros proyectos políticos que puedan sentirse identificados.

Hoy, como lo hicimos a comienzos del siglo XIX, seguimos concibiendo a la política como herramienta de transformación, como espacio para la construcción colectiva. Por ello celebramos las elecciones como una instancia de construcción política, para los partidos, para los frentes, para toda la ciudadanía, oportunidad que nos impulsa al sano debate de ideas, a la elaboración de proyectos cada vez más sólidos, y nos acerca para hacerlo con y junto a otros. Celebramos la democracia, esta democracia que después de treinta años ininterrumpidos nos permite eso: reflexionar, elegir, imaginar y soñar con otros mundos para todos y todas.

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