Juventud y Política

LosLapicesEl 16 de septiembre se conmemora el Día Nacional de la Juventud. Recordamos en este día la “Noche de los Lápices”, cuando 37 años atrás -en 1976- diez jóvenes estudiantes secundarios que reclamaban por el restablecimiento del medio boleto estudiantil en la ciudad de La Plata, fueron secuestrados por el gobierno militar. Todos fueron torturados y seis de ellos  forman parte de la lista de desaparecidos. Varios militaban en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), rama secundaria de la Juventud Peronista de los años ‘70. Como muchos jóvenes de esa generación soñaban con la construcción de un país con más equidad social, con más igualdad.

No olvidar estos acontecimientos es construir memoria de un pasado que dejó heridas, pero que también nos enseña  que el camino de las convicciones, los ideales y los proyectos con los que soñó aquella generación sólo puede recorrerse en democracia y construirse con la participación popular.  La aspiración a la igualdad, a la libertad, a la justicia social, a mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo, siguen hoy vigentes más que nunca. Y hoy, como entonces, es en el campo de la política donde se dirimen estos proyectos, donde se impulsan o se truncan, crecen o se retraen.

Es una falacia pensar que la juventud no está comprometida o creer que su interés por lo social  y por la participación democrática se inicia el día en que vota por primera vez. Hoy como ayer, los jóvenes se movilizan, se indignan ante las injusticias y se interesan por la realidad social. Siempre las nuevas generaciones reaccionan ante el orden establecido que juzgan injusto, y ello es precisamente lo que ayuda a impulsar los cambios sociales.

El compromiso de la juventud con las luchas y reivindicaciones sociales ha recorrido nuestra historia, es un activo de nuestro rico capital social. La Reforma de 1918, emblemático acontecimiento que marcó a fuego la estructura de la educación universitaria argentina, fue motorizada por jóvenes que supieron combinar el entusiasmo, la fuerza y la rebeldía propios de su edad con sus utopías y convicciones, convirtiendo su insatisfacción en un cambio cualitativo para toda la sociedad. Más aquí en el tiempo, en los agitados años de la dictadura, que inició Onganía en 1966, fueron las juventudes universitaria y trabajadora las que motorizaron las luchas para recuperar la democracia y las que dejaron a muchos de los mártires de aquellos años como Adolfo Bello y Luis Blanco y Angel “Tacuarita” Brandazza entre tantos otros. El Rosariazo  y el Cordobazo fueron hitos de aquellas luchas protagonizadas por los jóvenes movilizados junto a los trabajadores.

En 1983, la recuperación de la democracia y el comienzo del gobierno de Raúl Alfonsín, también produjeron una gran participación juvenil y movilizaron a toda una generación que se incorporó a la militancia universitaria y política con renovadas esperanzas y nuevas utopías.

Hoy el camino es mucho más abierto, la posibilidad de imaginar nuevos horizontes es una oportunidad que los jóvenes deben aprovechar para construir más y mejor democracia.

Creo que hoy tenemos el desafío, en un escenario mucho más favorable luego de 30 años ininterrumpidos de democracia, para poder avanzar en el fortalecimiento del ejercicio del poder democrático sobre los asuntos públicos, en la construcción de una democracia de mayor intensidad, más participativa y vibrante, más convocante y movilizada. Y en este camino es imprescindible recuperar las fuerzas, las energías, la convicción transformadora, la voluntad de ser protagonistas y de ser parte de los cambios de la sociedad que tuvieron los estudiantes de La Plata que recordamos este día.

Las sociedades jóvenes son aquellas que pueden lograr que la energía y la vocación por el cambio y el avance social no se pierda con los años, sino que se recree en las nuevas generaciones. Por eso, en el Socialismo no declamamos la importancia de darle lugar a los jóvenes porque sea “políticamente correcto” hacerlo, creamos las condiciones para que nuestra juventud se vuelva parte de los cambios. En los orígenes y en la historia de nuestro Partido Socialista la juventud fue protagonista. El presente y el futuro del socialismo en Argentina también dependen de la presencia y de la fuerza de los jóvenes.

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