Un paradigma agotado en la política argentina

Un paradigma agotadoAtravesamos un momento particularmente difícil de nuestra realidad económica y social. Después de varios años de bonanza económica, todos imaginábamos para esta etapa de la Argentina un proceso sostenido de crecimiento, con una distribución más equitativa de la riqueza, con políticas de Estado para la educación y la salud, y en un clima de convivencia política, como lo vemos contemporáneamente en países como Uruguay, Chile o Brasil, con escenarios similares al nuestro.

¿Por qué no ocurre esto en la Argentina? ¿Por qué, a pesar de nuestras inmejorables condiciones naturales, de nuestro potencial desarrollo económico en los sectores agropecuario e industrial -particularmente fuertes en nuestra provincia y región- y de un escenario muy favorable en el campo internacional, no logramos superar nuestros problemas? ¿Por qué no podemos avanzar en un proceso de desarrollo sostenido y sustentable, que garantice no solamente un crecimiento de la economía, sino también la incorporación de los sectores excluidos a la trama social y el mejoramiento de la calidad de vida de toda la población? Todos nos hacemos recurrentemente esta pregunta.

Creo que la respuesta, en alguna medida, se ofreció en esta conferencia cuando hablamos de los cambios de paradigma, de la necesidad de mirar hacia atrás para ver la historia – sobre todo la más reciente- y entender porque vamos de fracaso en fracaso y de frustración en frustración. Nosotros estamos convencidos de la necesidad de cambiar el modelo de hacer política en la Argentina, de gestionar el Estado, de construir las políticas públicas. Y esto no tiene que ver con un cambio de personas, de nombres, o siquiera de partidos. Se requiere de un cambio más profundo, se necesita un nuevo paradigma para la política argentina.

En los últimos años, pasamos por varios ciclos de gobierno que han tenido tal vez matices distintos, pero en el fondo reúnen un conjunto de características que a nuestro juicio son la causa más profunda de nuestras frustraciones, volviendo una y otra vez a períodos de crisis como el que estamos iniciando ahora. Creemos que estamos a tiempo de superar estas dificultades, pero no vemos en el gobierno nacional la capacidad ni la voluntad política para afrontar los problemas, ofrecer soluciones y avanzar en un camino distinto.

Por eso, afirmamos que es necesario cambiar nuestra cultura política. Abandonar, de una vez por todas, el pragmatismo, el populismo, la corrupción, la demagogia, la improvisación, la carencia de visión de largo plazo, la ausencia de planificación, de políticas de estado, la falta de abordaje de los problemas estructurales. Estos atributos describen al actual gobierno nacional y han caracterizado a casi todos los gobiernos desde 1983 en adelante. Incluso, podríamos ir más atrás en el tiempo y veríamos que de alguna manera esta matriz de la política argentina sigue presente. Ello, sin duda, se trasladó también a los comportamientos sociales y económicos, y así hemos ido perdiendo valores y prácticas que eran habituales en nuestros bisabuelos, abuelos y padres. El valor del trabajo, del esfuerzo, del ahorro pensando en las futuras generaciones, la austeridad en la vida de las comunidades y las familias, los empresarios invirtiendo a largo plazo para iniciar un proyecto de vida, la solidaridad, el asociativismo, los principios cooperativos que nacieron en esta Provincia de Santa Fe y dieron origen al movimiento cooperativo en la Argentina a principios del Siglo XX, por mencionar algunos.

El Frente Progresista en la Provincia de Santa Fe representa un paradigma distinto de construcción y de gestión política y creemos que este modelo es el que necesita la Argentina. Por eso, miramos con ilusión y expectativa el escenario nacional y tenemos un fuerte compromiso con la construcción del Frente Progresista a ese nivel. Vemos con satisfacción que estamos mucho más cerca que antes de lograr ese objetivo, y que 2015 puede ser la gran oportunidad para construir esa alternativa progresista en la Argentina, una alternativa que nos dé la posibilidad de cambiar de verdad y empezar a resolver los grandes problemas estructurales que arrastramos desde hace 30 años.

Fragmento de mi intervención durante el encuentro “Producción Economías Regionales y Cooperativismo” en el marco de las Conferencias Políticas Regionales organizadas por el Partido Socialista Federación Santa Fe, que se desarrolló en la ciudad de Rafaela el 21 de febrero de 2014.

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