Bajo una misma bandera

ImagenLa enseña celeste y blanca es el símbolo de nuestra pertenencia como ciudadanos de una misma nación, sin importar nuestras creencias religiosas, aspecto físico o ideas políticas. Es de cada uno de nosotros y representa lo que tenemos en común.  Es el símbolo de nuestra unidad. Al contemplarla, nos sentimos parte de una sola voluntad. Nadie puede privar a otros de ese derecho, ni del orgullo e identidad que esos colores despiertan.

Guillermo Estévez Boero lo señalaba en los fundamentos de su proyecto de ley para declarar inamovibles las fechas del 20 de junio y el 17 de agosto: “Nuestra bandera, nació durante la revolución de la libertad, de la independencia y de la soberanía popular, y fue concebida heroicamente en la víspera de una batalla. Por eso los argentinos la sentimos como el signo de nuestra historia, pero también de nuestras libertades, de nuestros derechos, de nuestra dignidad como nación y de nuestra solidaria lealtad con todos los pueblos de América Latina”.

A lo largo de poco mas de dos siglos, bajo esta bandera nos libertamos, peleamos por la libertad de otros, consolidamos un territorio, fundamos ciudades, nos dimos una institucionalidad federal, labramos la tierra y forjamos industrias, ampliamos derechos sociales, civiles y políticos, creamos escuelas y universidades públicas, por señalar algunos salientes logros. Cada vez que superamos con esfuerzo aquellos grandes desafíos, fue porque como sociedad decidimos mirar hacia adelante, construyendo a partir de las coincidencias, sin cálculos de coyuntura.

En este día, nos recuerda Estévez Boero, “honramos, no sólo al creador de la bandera, al del Consulado, al Vocal del primer gobierno libre, y al jefe abnegado y heroico de las expediciones militares al Paraguay y al Alto Perú, vencedor en Tucumán y Salta, sino también al hombre que renunció a su sueldo y donó sus recompensas para fundar escuelas”.

La nobleza de la vida y de la obra de Manuel Belgrano son su legado más trascendente. En tiempos como los actuales, se vuelven testimonio irrefutable de coherencia, valentía, amor a la patria y honradez. Llevemos orgullosos los colores que le dio a nuestra bandera, con la certeza de que bajo su amparo podemos encontrarnos, reconocernos y cobijarnos. Es la mejor manera de celebrarla y honrarla, cada día.

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