Socialismo, el nombre del futuro

miguel_lifschitz_perspectivablogEl socialismo es un partido de diálogo, de tolerancia, un partido que busca consensos. Lo hace al interior de su organización, lo hace con la sociedad civil y con los otros partidos. No es una debilidad buscar el diálogo y el consenso, no es que se tenga menos fortaleza o menos convicciones porque se busquen acuerdos. Buscar el punto medio, el equilibrio entre las distintas posiciones es lo que le ha permitido a este proyecto crecer, lo que le ha permitido avanzar, en Rosario y en Santa Fe.

Por eso, es fundamental sostener el dialogo entre los integrantes del Frente Progresista. Porque el Gobierno de Santa Fe es un gobierno del Frente Progresista y cada una de las partes es importante para poder expresar y representar mejor a una sociedad compleja y diversa, plural. El socialismo por sí solo, al igual que cualquier partido, no bastaría para expresar la diversidad que tiene esa sociedad.

El socialismo es un partido que no tiene doble discurso, que no inventa relatos, que dice la verdad, que no va diciendo mentiras por todas partes. La sociedad reconoce esa coherencia, que se vaya de frente, que se digan las cosas como son, que no se enmascare la realidad.

Además, la sociedad ha aprendido a confiar en el socialismo porque siempre supo encontrar las mejores soluciones a los problemas de la gente. Con 25 años de continuidad en la ciudad de Rosario, el socialismo ha sabido ser siempre el partido del cambio. Siempre ha ido un paso adelante. Siempre con ideas nuevas, con proyectos nuevos, con nuevos objetivos. Rosario ha sido la vanguardia de los gobiernos locales progresistas y sigue siéndolo en América Latina, junto con tres o cuatro ciudades más, como Montevideo, Porto Alegre, Belo Horizonte, Medellín y Curitiba.

El socialismo ha promovido el cambio en todas las áreas del Estado pero, sobre todo, ha promovido y ha sido garante del cambio moral. Porque, como socialistas, no creemos que haya corrupciones grandes y corrupciones chiquitas, cosas inmorales y cosas más o menos inmorales o cosas éticas y cosas más o menos éticas. En esto sí, es blanco o negro, o se está de un lado o se está del otro.

Con coherencia, se ha puesto en funcionamiento un sistema de gobierno que aspira a garantizar un criterio moral y ético en la administración pública. Y esto no tiene antecedentes en la Argentina.

Los socialistas podemos estar orgullosos de haber iniciado un recorrido diferente en la historia política de la Argentina. Por primera vez, en nuestra historia, un socialista puede ser presidente y saldrá de nuestra provincia. Podrá darse o no, pero la posibilidad está al alcance de la mano.

Socialismo es el nombre del futuro. Ninguna otra palabra, ninguna otra idea, ningún otro concepto tiene tanto sentido, tanto significado, tanta fuerza. Tanta fuerza que ha movilizado a cientos de millones de hombres y mujeres de los cinco continentes en los últimos 150 años.

Hoy el socialismo está construyendo historia en la Argentina. Esta historia que nació en Santa Fe, que forjamos entre todos, es tan importante como la historia que están escribiendo nuestros vecinos, en el Frente Amplio uruguayo, el Partido Socialista de Chile o en el Partido de los Trabajadores y el Partido Socialista de Brasil. Aquí estamos también escribiendo nuestra propia página, recorriendo nuestro propio camino. Estamos plantando las bases de un cambio profundo. Con nuestro compromiso, nuestras convicciones y nuestros valores, somos protagonistas activos, agentes de cambio de nuestro tiempo.

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