Consumo y adicciones, el desafío pendiente

Perspectiva_AdiccionesPlantear seriamente la problemática del narcotráfico requiere abrir el debate sobre el consumo de sustancias y las adicciones que ellas generan, en distintos estratos de nuestra sociedad. Abordar esta cuestión, no sólo implica afrontar los efectos nocivos de las drogas en la salud y la conducta de quienes dependen de estas sustancias, sino también avanzar sobre las condiciones de exclusión y estigmatización a las que se ven expuestos, muchos de ellos. De igual modo, son las condiciones de exclusión económica y la ausencia de esperanza, de iniciativa, de un proyecto de vida, las que impulsan principalmente a los jóvenes hacia el consumo abusivo y a insertarse, en algunos casos, en las economías delictivas que vienen asociadas.

Los dos extremos de este mal que aflige a nuestra sociedad parecen enlazarse en un ciclo irresoluble en el que, sucesivamente, uno es la causa del otro, como una serpiente que devora su propia cola. Es por eso que esta problemática, para romper su círculo vicioso, demanda de manera análoga políticas de abordaje desde dos ejes: uno que abarque desde lo preventivo hasta lo asistencial, y otro que vaya desde el enfoque social al enfoque sanitario.

Desde la prevención, el foco debe estar puesto en el acompañamiento de aquellos que integran la población de riesgo, para asistirlos en la gestación de un proyecto de vida, a partir de un abordaje interdisciplinario que los ayude a superar las limitaciones (sociales, laborales, afectivas, etc.) impuestas por su entorno o su realidad socio-económica.

Para que esto sea posible es necesario implementar una labor preventiva sobre las poblaciones de riesgo, de manera simultánea, a través de la familia, la escuela, la comunidad, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías. Estas acciones de prevención deben tener la capacidad de alcanzar a los jóvenes y a la población de riesgo en los espacios reales de circulación en los que se desenvuelve su vida.

Desde la perspectiva asistencial, es necesario realizar un abordaje integral que contemple al menos cinco ejes de trabajo fundamentales: la atención ambulatoria, la contención diurna, la contención nocturna, la atención de la emergencia y la internación terapéutica.

En ambos planos, el de la prevención y el de la asistencia, el papel del estado en todos sus niveles y en sus tres poderes, es insustituible. La capacidad real de respuesta a este flagelo está directamente vinculada a la efectiva coordinación entre la Nación, las provincias y las comunas y municipios; y entre los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales junto a la asignación real de recursos económicos que permitan desplegar una estrategia integral de largo alcance. Sin cálculos políticos, sin especulaciones electorales. Enfrentamos un problema de enormes dimensiones.

Sin perjuicio de las políticas de prevención y asistencia mencionadas, hay un debate abierto sobre la legalización de algunas drogas. Al día de hoy, no está probado que su prohibición atenúe el consumo y, por el contrario, esta restricción parece ser un factor que aumenta la rentabilidad del narcotráfico transformándolo en el negocio millonario que diariamente cobra miles de vidas en todo el mundo, contamina a la sociedad y corrompe a las instituciones con su dinero manchado de sangre. Sin embargo, hay que destacar que ésta en todo caso es una legislación del ámbito nacional y que, además probablemente sean necesarios otros debates y otras definiciones en materia de consumos adictivos y narcotráfico antes de encarar experiencias como la de Uruguay u otros países.

Las adicciones generan problemas serios de salud, afectan al núcleo familiar, disminuyen la capacidad de estudiar o trabajar de la persona involucrada, pueden alentar o promover situaciones de violencia con consecuencias impredecibles, pero además, tratándose de sustancias ilegales, estimulan el desarrollo del negocio y de la oferta del narcotráfico.

Un enfoque serio del problema desnuda aristas incómodas de abordar y al repasar sus componentes es posible comprender por qué se hace difícil avanzar sin grandes acuerdos políticos. Desde Santa Fe el gobierno del Frente Progresista inició este camino a través de políticas específicas del área social, de salud, de ordenamiento urbano y mejoramiento barrial, de educación, cultura y deportes.

Pero en los años que vienen tendremos que multiplicar estos esfuerzos, buscando el acompañamiento de la sociedad civil y de la ciudadanía en general, en la convicción de que sólo así podremos romper esta dinámica.

Es una batalla difícil, como otras que nos propone la realidad actual, pero un futuro distinto, se construye sólo haciendo cosas distintas, animándose a cambiar y a trabajar juntos, sin mezquindades, para que la esperanza de una vida mejor no sea sólo un sueño, sino un camino que hacemos todos los días.

2 pensamientos sobre “Consumo y adicciones, el desafío pendiente

  1. No me parece que estemos preparados para la legalizar algunas drogas . Ya tenemos demasiados problemas con adolescentes que desde edad temprana se inician en el consumo de alcohol .

    • Hola, Elisa. Comparto tu opinión. Hay que analizar y debatir el tema con mucha seriedad, y seguir de cerca lo que pasa en países vecinos que avanzan en este sentido, como es el caso de Uruguay. Gracias por tu comentario. Saludos

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