Una política penitenciaria para la seguridad ciudadana

servicio penitenciarioDesde hace unos años, el Servicio Penitenciario de la provincia de Santa Fe está regido por una política de democratización de los espacios penitenciarios con la premisa fundamental de reducir daños, lograr la apertura de la prisión a la sociedad, promocionar y garantizar los derechos al Servicio Penitenciario y esencialmente, la integración a la sociedad de las personas privadas de la libertad.

El Personal Penitenciario es la base sobre la que se sostiene el funcionamiento, tratamiento y concreción de las tareas asignadas a cada institución, por lo que es necesario atender sus necesidades y considerar que las prisiones tienen efectos, no sólo sobre los internos, sino también sobre quienes trabajan en ellas. Por ello, es necesario continuar con los proyectos de mejoras de las condiciones de habitabilidad, con las obras penitenciarias y mobiliarias de las instituciones, que son tan importantes para internos como para los funcionarios penitenciarios. Además, capacitar al personal para profesionalizar y fortalecer el Servicio Penitenciario, incorporando más recursos humanos a través de convocatorias a cursos de subayudantes, cadetes y profesionales, es otra medida para mejorar sus condiciones.

Necesitamos superar el modelo incapacitante, que concibe a la prisión como un depósito de personas a ser castigadas a partir del encierro y el aislamiento, mediante un esquema donde sólo cuenta la lógica reglamentación-vigilancia-sanción. Para imprimir verdaderos cambios, requerimos dejar atrás ese modelo correccional, y modernizar integralmente el sistema.

No debemos perder de vista a los niños que habitan las cárceles de mujeres con sus madres, esta es una problemática que demanda especial atención. Es necesario incluirlos en el Sistema de Protección de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia que articula los recursos de los diferentes niveles del Estado para brindarles los mismos derechos y cuidados que a otro chico.

La generación de más iniciativas que contribuyan al desarrollo humano de las personas privadas de su libertad, procura atenuar los daños que produce el encierro. Es necesario continuar articulando vínculos con las organizaciones sociales, el ámbito empresarial y el educativo para el desarrollo sostenido de talleres, capacitaciones y actividades culturales recreativas para las y los internos.

Fortaleciendo las capacidades ya instaladas, es posible generar espacios para promocionar la cultura y los oficios para las y los internos. Por ejemplo; durante 2014 se realizaron talleres de herrería, carpintería, granja, entre otros y actividades culturales desde el Instituto Autárquico de Industrias Penitenciarias.

Uno de los desafíos que enfrenta la administración carcelaria es el de crear un puente entre los internos y la comunidad. La sociedad debe involucrarse y comprender que la cárcel no es una fábrica de delincuentes, y que con medidas inclusivas se construye ciudadanía desde adentro hacia afuera para que los detenidos no vuelvan a delinquir y se sientan parte de la comunidad.

Un pensamiento sobre “Una política penitenciaria para la seguridad ciudadana

  1. Totalmente de acuerdo con las premisas destacadas en el escrito. Como e,pleada de muchos años en la institución, considero que solo restaria trabajar en una mejor coordinación entre las diferentes areas de la Administración Penitenciaria, y dado el conocimiento de los agentes, emitir consignas claras sobre la labro a desarrollar, para que los objetivos plasmados se concreten.

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