Lectura recomendada: Socialismo bien entendido, por Reynaldo Sietecase

those-who-claim-labour-an-007

Hoy quiero compartir con ustedes el prólogo que con tanta buena disposición y entusiasmo escribió Reynaldo Sietecase para mi libro, Perspectiva: una bitácora digital sobre gestión y política. Quiero agradecer también a La Vanguardia, que lo está difundiendo publicando cada prólogo, y aprovechar la oportunidad para invitarlos a todos a la Sala Lavardén (Sarmiento 1201, Rosario), el próximo martes 2 de junio a las 19, allí estaré presentando el libro junto a Rafael Ielpi.

“El socialismo bien entendido empieza por casa”. Eso solíamos decir con mis amigos y compañeros de la universidad allá por mediados de los ochenta. El país se asomaba a la aventura democrática después del horror generado por la dictadura más cruel de la historia nacional. Yo no era un militante político pero valoraba la política como la única herramienta capaz de superar la desigualdad y la injusticia. Por entonces literatura y periodismo ya me habían conquistado definitivamente. Con todo, la idea fuerza que usábamos como un mantra funcionaba de prólogo para distribuir los pocos recursos con los que contábamos, o para repartir la comida en partes iguales, en nuestras difíciles existencias de estudiantes. Era mucho más que una frase divertida. El juicio a los comandantes de aquel desastre permitía la esperanza. Y para nosotros esa esperanza cruzaba necesariamente libertad e igualdad. Compartir sonaba revolucionario.

Por esa razón siempre observé con simpatía a aquellos jóvenes que le ponían el cuerpo a las injusticias desde la acción política defendiendo ideas socialistas o de izquierda. Eran los pares con los que mejor me entendía. “Más allá de las diferencias, estamos del mismo lado”, me decía. Miguel Lifschitz estaba en esa vereda. Su militancia había comenzado antes en el Movimiento Nacional Reformista y al influjo de los cambios en el continente. Primero Cuba, después el triunfo de la Unidad Popular en Chile con Salvador Allende y el impacto que le provocó su trágica muerte después del golpe militar. Guillermo Estévez Boero ya había sentado las bases del Partido Socialista Popular y el mundo era más sencillo: se estaba a favor de remover un orden injusto y violento o se lo convalidaba. Por esa historia común, aunque a la distancia, es un privilegio escribir unas palabras como introducción en este libro.

“El socialismo bien entendido empieza por cada…” Recuerdo que así mejoramos la frase original que abría “nuestros juegos de distribución” un tiempo después. Nada puede cambiar si el cambio no se opera en cada uno. Es que poner en marcha un sistema de ideas que tiene como objetivo central organizar a la sociedad en base a la igualdad social, política y económica es una tarea que requiere de personas que, previamente, se hayan transformado. Y luego estén dispuestas, con valentía y generosidad, a trabajar por el cambio. Miguel Lifschitz tiene esas condiciones. Las porta desde qué estudiaba en el Instituto Politécnico y ya se imaginaba ingeniero pero ni en sus sueños más remotos se pensaba gobernando la ciudad o la provincia. Se puede decir que es un dirigente que se hizo haciendo desde que fue convocado por la primera gestión socialista de Rosario para ocuparse del Servicio Público de la Vivienda. Pero la praxis política no hizo que descuidara la teoría. EN esto se inscribe en la mejor tradición socialista.

El mismo lo reconoce, en su formación se tutean los teóricos del socialismo con los popes del pensamiento nacional. Con esa base se anima a los debates que demanda esta hora. En especial la construcción de una alternativa progresista en Argentina, la definición de sus alcances y contenidos, sus límites y perspectivas. Cómo garantizar la participación popular y asegurar la eficacia en la gestión. Y los nuevos desafíos que enfrenta la democracia en la región: la inseguridad y el narcotráfico. Por esa razón, en todos estos años de militancia no dejó de estudiar, leer y escribir. Y es sabido que escribir es un riesgo gratuito. Este libro reúne muchos de sus artículos. Se trata de textos que permiten conocer al dirigente político pero también al hombre comprometido con un futuro más justo y más fraterno.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*