Clave de la nueva etapa: Una Economía para el Desarrollo

economiaHoy estamos transitando una etapa de transición de la Argentina. Está finalizando un gobierno que impuso un modelo económico, social y político que sin dudas ha tenido un fuerte impacto sobre la realidad de la Argentina. Cada uno tendrá su juicio de valor sobre lo positivo y lo negativo, sobre el saldo que estos 12 años de gobierno del kirchnerismo le dejan a la Argentina. Pero lo real es que nos encontramos hoy en un escenario complicado desde el punto de vista de la economía, complicado desde el punto de vista social y también muy abierto, con mucha incertidumbre desde el punto de vista de las perspectivas políticas para el futuro. Seguir Leyendo →

El Gobierno de las Ciudades como motor del cambio. Una visión progresista de la Gestión Local

miguel_lifschitz_perspectivablog_El_Gobierno_de_las_CiudadesLa experiencia realizada a lo largo de ocho años como Intendente, y de muchos años más en la gestión municipal de una gran ciudad como es Rosario, así como el haber conocido muchísimas otras experiencias de desarrollo local en distintas ciudades de la Argentina, de América Latina y de otras regiones del mundo, me han permitido observar no sólo el desarrollo de las ciudades, sino también su rol fundamental como factor de desarrollo de territorios más amplios que las contienen.

El ámbito local representa el espacio de mayor cercanía e intensidad en la vinculación entre el gobierno y la realidad ciudadana. La inmediatez territorial que se da entre la sociedad local y sus instituciones ofrece una oportunidad invaluable para llevar adelante políticas de desarrollo sustentables y con verdadera capacidad transformadora.

Es por eso que estoy convencido de que el futuro de nuestra provincia de Santa Fe, y el futuro de la Argentina, dependen en gran medida del éxito que tengan los gobiernos locales a la hora de planificar, de organizar y de gestionar el desarrollo urbano, el crecimiento económico y, fundamentalmente, la inclusión social. Porque las ciudades son el ámbito donde las cosas ocurren. Allí se encuentran los fenómenos de exclusión social, de pobreza, los conflictos, la violencia. Pero también se desarrollan allí la cultura, la educación, los procesos de integración social, las redes. El capital social de una comunidad se acumula fundamentalmente en los entornos urbanos.

Hasta mediados de los ochenta nadie se fijaba demasiado en lo que hacían los gobiernos locales. La atención estaba centrada en las políticas nacionales, en lo que hacían y definían los gobiernos nacionales; y en alguna medida los gobiernos provinciales, en ciertos países teóricamente federales como el nuestro. Pero no se le prestaba demasiada atención a los Intendentes y presidentes de comuna, que en todo caso se ocupaban de cuestiones consideradas menores, administrar, prestar algunos servicios y no mucho más que eso. Sin embargo, el fenómeno de la globalización, pudo acercar experiencias a nivel internacional de ciudades que rompieron ese paradigma y se plantearon la posibilidad de generar un camino inverso de desarrollo, desde abajo hacia arriba. Desde el núcleo o el ámbito de gobierno de menor escala, el más cercano al ciudadano, al territorio, a las empresas, a la industria; aquel que tiene mayor capacidad de interpretar la realidad y de articular propuestas, soluciones y estrategias innovadoras.

Experiencias como las de Barcelona o Bilbao en España, generaron toda una escuela de desarrollo de políticas urbanas, así como Chicago o San Francisco en Estados Unidos. Más cerca, en nuestra región, fueron pioneras ciudades como Curitiba, Porto Alegre, Belo Horizonte en Brasil, o Montevideo en Uruguay que a fines de los ochenta comenzó un proceso de renovación importante con el Frente Amplio. También Rosario por aquellos años, se suma a esa corriente de gobiernos locales innovadores que entienden a la ciudad como un verdadero motor de crecimiento, desarrollo y fundamentalmente de construcción de ciudadanía.

Desde ese momento, los gobiernos locales empezaron a superar una visión anticuada de la administración y la planificación de ciudades. Una concepción normativa, donde los gobiernos en todo caso, los mejores gobiernos locales, se ocupaban de hacer buenas normas, fijando límites a la urbanización, estableciendo alturas, definiendo trazados de calles y avenidas, algunas reglamentaciones básicas. A eso se limitaban los gobiernos locales en términos de planificación y de desarrollo urbano.

Pero de la mano de estas ciudades pioneras, empezó a surgir la idea de una planificación más integral y proactiva, con un rol protagónico del gobierno local, liderando procesos de cambio y de transformación. Y así es como aparece la planificación estratégica, una metodología más flexible, más abierta, más participativa, de articulación, de consenso con los actores de una ciudad, con la sociedad civil, con el sector privado y con otros actores institucionales.

Esta nueva herramienta es la que permite vincular las distintas dimensiones que conviven en una misma ciudad. Cuando decimos Santa Fe, Rosario o Córdoba pensamos en una ciudad física, la ciudad de los edificios, de los barrios, de las calles, de las veredas, de las plazas, del paisaje. Pero también allí hay una ciudad que habita, una ciudad humana, una ciudad social, integrada por las personas, por los ciudadanos, con sus historias y sus características. Una ciudad hecha de lazos, de vínculos familiares, de afinidad, de vecindad, por organizaciones que se constituyen en espacios donde las personas comparten determinados intereses y actividades. Y también hay una ciudad económica, la ciudad de las infraestructuras productivas, de las empresas, de los comercios, de las industrias, de las zonas rurales periurbanas. Allí donde se desarrolla la actividad económica se genera riqueza, se generan empleos, lo que finalmente dinamiza y moviliza la vida de una ciudad.

Estos tres estratos de una ciudad conviven e interactúan entre sí. Muchas veces nosotros tenemos una mirada parcial y nos enfocamos en las cuestiones físicas, en las cuestiones sociales o en las cuestiones económicas, olvidando que estas tres dimensiones están en permanente interacción.

Esta mirada integral es fundamental a la hora pensar la ciudad, de analizarla y de proyectarla hacia el futuro. Cuando la economía funciona mal, se deterioran las condiciones sociales y se degrada la ciudad física. Cuando la economía avanza, la sociedad vive mejor y el espacio urbano evoluciona. Cuando tenemos una sociedad fragmentada por la exclusión social, eso también impacta negativamente en la economía y en el continente físico de la ciudad. Cuando los lazos sociales se fortalecen y hay mayor equidad distributiva, la economía avanza y el espacio urbano se desarrolla positivamente. Y así sucede, con todas las posibles combinaciones de estos factores. De este modo, desde la planificación estratégica, pensar la ciudad significa, por lo menos, pensarla en estos tres planos.

Esta es la visión que inspira nuestro trabajo y nuestro compromiso desde hace más de veinte años en Rosario y otros siete en la Provincia de Santa Fe. Quienes creemos que con valores progresistas se siembran las condiciones para el cambio, reconocemos claramente en el compromiso activo de los actores sociales (ciudadanos, gobiernos locales, empresarios, instituciones de la sociedad civil) la posibilidad del diálogo y la concertación de intereses que permitan transformar la realidad.

Un paradigma agotado en la política argentina

Un paradigma agotadoAtravesamos un momento particularmente difícil de nuestra realidad económica y social. Después de varios años de bonanza económica, todos imaginábamos para esta etapa de la Argentina un proceso sostenido de crecimiento, con una distribución más equitativa de la riqueza, con políticas de Estado para la educación y la salud, y en un clima de convivencia política, como lo vemos contemporáneamente en países como Uruguay, Chile o Brasil, con escenarios similares al nuestro. Seguir Leyendo →