Siempre podemos hacerlo mejor

Siempre podemos hacerlo mejorTenemos una historia en común. Un camino de muchos años de trabajo, coincidencias, afinidades políticas y personales que dotaron de una base genuina al Frente Progresista Cívico y Social en sus casi 20 años de existencia. Podemos tener diferencias internas dentro de una visión general común, y por ello concurrimos a las elecciones primarias con alternativas diversas, mostrando a la ciudadanía propuestas y matices, equipos técnicos y políticos. El proyecto y la historia en común siempre salen fortalecidos, porque  a partir de su elección en una interna abierta, la ciudadanía nos ordena, nos señala las aperturas y  visiones que desea incorporar al proyecto progresista que ha transformado a Rosario y Santa Fe. Seguir Leyendo →

Un nuevo ámbito para la concertación provincial

Un nuevo ámbito para la concertación provincialLa conformación de un Consejo Económico y Social como herramienta para la mejora de la calidad de la democracia, es un largo anhelo que está en el ideario de todo legislador socialista. Este órgano consultivo, de carácter participativo y concertado, integra en su seno a las fuerzas productivas, sociales, culturales y económicas para expedirse sobre cuestiones de relevancia relativas al desarrollo integral de su territorio. Seguir Leyendo →

El Gobierno de las Ciudades como motor del cambio. Una visión progresista de la Gestión Local

miguel_lifschitz_perspectivablog_El_Gobierno_de_las_CiudadesLa experiencia realizada a lo largo de ocho años como Intendente, y de muchos años más en la gestión municipal de una gran ciudad como es Rosario, así como el haber conocido muchísimas otras experiencias de desarrollo local en distintas ciudades de la Argentina, de América Latina y de otras regiones del mundo, me han permitido observar no sólo el desarrollo de las ciudades, sino también su rol fundamental como factor de desarrollo de territorios más amplios que las contienen.

El ámbito local representa el espacio de mayor cercanía e intensidad en la vinculación entre el gobierno y la realidad ciudadana. La inmediatez territorial que se da entre la sociedad local y sus instituciones ofrece una oportunidad invaluable para llevar adelante políticas de desarrollo sustentables y con verdadera capacidad transformadora.

Es por eso que estoy convencido de que el futuro de nuestra provincia de Santa Fe, y el futuro de la Argentina, dependen en gran medida del éxito que tengan los gobiernos locales a la hora de planificar, de organizar y de gestionar el desarrollo urbano, el crecimiento económico y, fundamentalmente, la inclusión social. Porque las ciudades son el ámbito donde las cosas ocurren. Allí se encuentran los fenómenos de exclusión social, de pobreza, los conflictos, la violencia. Pero también se desarrollan allí la cultura, la educación, los procesos de integración social, las redes. El capital social de una comunidad se acumula fundamentalmente en los entornos urbanos.

Hasta mediados de los ochenta nadie se fijaba demasiado en lo que hacían los gobiernos locales. La atención estaba centrada en las políticas nacionales, en lo que hacían y definían los gobiernos nacionales; y en alguna medida los gobiernos provinciales, en ciertos países teóricamente federales como el nuestro. Pero no se le prestaba demasiada atención a los Intendentes y presidentes de comuna, que en todo caso se ocupaban de cuestiones consideradas menores, administrar, prestar algunos servicios y no mucho más que eso. Sin embargo, el fenómeno de la globalización, pudo acercar experiencias a nivel internacional de ciudades que rompieron ese paradigma y se plantearon la posibilidad de generar un camino inverso de desarrollo, desde abajo hacia arriba. Desde el núcleo o el ámbito de gobierno de menor escala, el más cercano al ciudadano, al territorio, a las empresas, a la industria; aquel que tiene mayor capacidad de interpretar la realidad y de articular propuestas, soluciones y estrategias innovadoras.

Experiencias como las de Barcelona o Bilbao en España, generaron toda una escuela de desarrollo de políticas urbanas, así como Chicago o San Francisco en Estados Unidos. Más cerca, en nuestra región, fueron pioneras ciudades como Curitiba, Porto Alegre, Belo Horizonte en Brasil, o Montevideo en Uruguay que a fines de los ochenta comenzó un proceso de renovación importante con el Frente Amplio. También Rosario por aquellos años, se suma a esa corriente de gobiernos locales innovadores que entienden a la ciudad como un verdadero motor de crecimiento, desarrollo y fundamentalmente de construcción de ciudadanía.

Desde ese momento, los gobiernos locales empezaron a superar una visión anticuada de la administración y la planificación de ciudades. Una concepción normativa, donde los gobiernos en todo caso, los mejores gobiernos locales, se ocupaban de hacer buenas normas, fijando límites a la urbanización, estableciendo alturas, definiendo trazados de calles y avenidas, algunas reglamentaciones básicas. A eso se limitaban los gobiernos locales en términos de planificación y de desarrollo urbano.

Pero de la mano de estas ciudades pioneras, empezó a surgir la idea de una planificación más integral y proactiva, con un rol protagónico del gobierno local, liderando procesos de cambio y de transformación. Y así es como aparece la planificación estratégica, una metodología más flexible, más abierta, más participativa, de articulación, de consenso con los actores de una ciudad, con la sociedad civil, con el sector privado y con otros actores institucionales.

Esta nueva herramienta es la que permite vincular las distintas dimensiones que conviven en una misma ciudad. Cuando decimos Santa Fe, Rosario o Córdoba pensamos en una ciudad física, la ciudad de los edificios, de los barrios, de las calles, de las veredas, de las plazas, del paisaje. Pero también allí hay una ciudad que habita, una ciudad humana, una ciudad social, integrada por las personas, por los ciudadanos, con sus historias y sus características. Una ciudad hecha de lazos, de vínculos familiares, de afinidad, de vecindad, por organizaciones que se constituyen en espacios donde las personas comparten determinados intereses y actividades. Y también hay una ciudad económica, la ciudad de las infraestructuras productivas, de las empresas, de los comercios, de las industrias, de las zonas rurales periurbanas. Allí donde se desarrolla la actividad económica se genera riqueza, se generan empleos, lo que finalmente dinamiza y moviliza la vida de una ciudad.

Estos tres estratos de una ciudad conviven e interactúan entre sí. Muchas veces nosotros tenemos una mirada parcial y nos enfocamos en las cuestiones físicas, en las cuestiones sociales o en las cuestiones económicas, olvidando que estas tres dimensiones están en permanente interacción.

Esta mirada integral es fundamental a la hora pensar la ciudad, de analizarla y de proyectarla hacia el futuro. Cuando la economía funciona mal, se deterioran las condiciones sociales y se degrada la ciudad física. Cuando la economía avanza, la sociedad vive mejor y el espacio urbano evoluciona. Cuando tenemos una sociedad fragmentada por la exclusión social, eso también impacta negativamente en la economía y en el continente físico de la ciudad. Cuando los lazos sociales se fortalecen y hay mayor equidad distributiva, la economía avanza y el espacio urbano se desarrolla positivamente. Y así sucede, con todas las posibles combinaciones de estos factores. De este modo, desde la planificación estratégica, pensar la ciudad significa, por lo menos, pensarla en estos tres planos.

Esta es la visión que inspira nuestro trabajo y nuestro compromiso desde hace más de veinte años en Rosario y otros siete en la Provincia de Santa Fe. Quienes creemos que con valores progresistas se siembran las condiciones para el cambio, reconocemos claramente en el compromiso activo de los actores sociales (ciudadanos, gobiernos locales, empresarios, instituciones de la sociedad civil) la posibilidad del diálogo y la concertación de intereses que permitan transformar la realidad.

Lectura recomendada: Una auténtica Constitución progresista y laica

Oscar Blando presentará su libro “La Constitución de 1921. La verdadera Constitución progresista de Santa Fe”. Comparto la reflexión de Blando sobre el tema publicada en Rosario 12 y  los invito a participar de la presentación de su libro este 30 de abril a las 19 hs. en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL, Cándido Pujato 2751 1° piso, Santa Fe.

Una auténtica Constitución progresista y laica

Por Oscar Blando

La Constitución santafesina de 1921 fue invisibilizada: no se encuentra en los anaqueles de las bibliotecas ni en las librerías, tampoco está accesible en los modernos formatos comunicacionales ni figura -como asegura Miguel A. De Marco (h)- en la Historia de las Instituciones de la Provincia de Santa Fe en el tomo relacionado con Documentos, Tratados, Convenciones y Constituciones.

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ImagenEn nuestro país, es cada vez más evidente la urgencia de contar con una guía para la acción, legítima, eficaz, que trascienda la coyuntura y resuelva las verdaderas necesidades de la ciudadanía. Una propuesta coherente con nuestra realidad, que parta de un sincero diagnóstico de nuestras fortalezas y debilidades (económicas, sociales, políticas y culturales) e identifique -con mirada estratégica- factores de oportunidad para superar esa situación. Un plan estratégico. Seguir Leyendo →

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A mayor participación ciudadana y compromiso democrático, mayor igualdad y solidaridad.

Más allá de los discursos, de la retórica, de las palabras, del “relato”, un gobierno progresista se manifiesta a través de acciones y decisiones políticas que tienen consistencia y coherencia entre sí. La ética política y la ética en la gestión pública son características esenciales de un modelo progresista. La ética no es un matiz o un ítem opcional, que pueda incluirse o no según las circunstancias, es una cuestión consustancial a nuestra concepción del gobierno y de la política. Seguir Leyendo →